La estación que nos enseña a afrontar los cambios

Paola

Hay un momento, hacia el final del verano, en el que empiezo a sentir que algo está cambiando.

Los días siguen siendo cálidos, a veces mucho, pero la luz es diferente. Anochece un poco antes. Todavía no hemos entrado en otoño, pero la energía intensa y expansiva del verano empieza poco a poco a suavizarse.

En la Medicina Tradicional China este periodo tiene un nombre: Verano tardío.

La Medicina Tradicional China reconoce cinco estaciones en lugar de cuatro. El Verano tardío está asociado al elemento Tierra, y me parece especialmente bonito que sea precisamente la Tierra la que represente nuestro centro. Ese espacio interior al que podemos volver mientras todo a nuestro alrededor sigue cambiando.

Y la vida, como bien sabemos, está en constante movimiento.

Cambiamos de trabajo, cambian nuestras relaciones, cambia nuestro cuerpo, los hijos crecen, los padres envejecen. Nos mudamos de casa o incluso de país. A veces somos nosotras quienes elegimos el cambio y otras veces llega sin pedir permiso. Incluso una semana completamente normal puede convertirse en un ejercicio constante de equilibrio entre trabajo, familia, responsabilidades y todo lo que reclama nuestra atención.

La Tierra nos recuerda que tener estabilidad no significa evitar los cambios. Significa ser capaces de encontrar nuestro centro incluso mientras las cosas están cambiando.

El Verano tardío y el elemento Tierra

En la Medicina Tradicional China, la Tierra ocupa un lugar especial entre los Cinco Elementos porque no está relacionada únicamente con el Final del Verano. Su energía también está presente en los periodos de transición entre una estación y otra.

Piénsalo por un momento.

Antes de pasar de un tipo de energía a otro, la naturaleza nos regala un pequeño momento de Tierra. Un tiempo para detenernos, integrar lo vivido y prepararnos para lo que viene.

Creo que también necesitamos estos espacios de transición en nuestra vida.

Estamos acostumbradas a pasar rápidamente de una cosa a otra. Terminamos una reunión y enseguida abrimos un correo. Acabamos un proyecto y ya estamos pensando en el siguiente. Volvemos de vacaciones y nos metemos de lleno en el trabajo.

Pocas veces nos damos tiempo para digerir lo que acabamos de vivir.

Y la digestión es uno de los temas centrales del elemento Tierra.

Bazo y Estómago: no solo digerimos los alimentos

En la Medicina Tradicional China, la Tierra está asociada al Bazo y al Estómago.

El Estómago recibe los alimentos, mientras que el Bazo los transforma en la energía que el cuerpo necesita.

Pero hay otro aspecto que me parece especialmente importante en nuestra vida actual: no solo digerimos los alimentos. También digerimos la vida.

Cada día recibimos conversaciones, noticias, correos electrónicos, redes sociales, responsabilidades, preocupaciones, ideas y emociones de otras personas.

Es muchísimo que procesar.

Cuando todo lo que tenemos que “digerir” se vuelve excesivo, podemos empezar a sentirnos pesadas, dispersas o mentalmente agotadas. Quizás damos vueltas una y otra vez al mismo pensamiento sin conseguir dejarlo ir.

En la Medicina Tradicional China, pensar demasiado y preocuparse están relacionados precisamente con el elemento Tierra. Me gusta mucho la imagen de una mente “anudada”, porque a veces es exactamente así como nos sentimos. Un pensamiento se enreda con otro, y después con otro más, hasta que resulta difícil saber dónde termina uno y empieza el siguiente.

El Final del Verano nos invita a hacernos una pregunta muy sencilla:

¿Qué estoy intentando digerir en este momento?

Y quizás otra aún más importante:

¿Es demasiado?

Nutrir la energía de la Tierra

Apoyar la energía de la Tierra no requiere grandes cambios. De hecho, a la Tierra le gustan la sencillez y la regularidad.

Puede significar comer alimentos nutritivos a horarios regulares, en lugar de saltarnos la comida y acabar comiendo cualquier cosa más tarde porque estamos demasiado ocupadas. También puede significar elegir alimentos calientes y cocinados, más fáciles de digerir, sobre todo cuando el clima empieza a cambiar.

Pero también puede significar recuperar un poco más de ritmo en nuestros días.

Horarios regulares para comer y dormir. Momentos para mover el cuerpo. Unos minutos sin el teléfono. El tiempo necesario para terminar una cosa antes de empezar la siguiente.

Parecen cosas demasiado sencillas como para marcar una diferencia, pero nuestro cuerpo responde al ritmo.

Y a veces recuperar el equilibrio no significa añadir otro hábito saludable, sino darnos cuenta de lo que se ha vuelto excesivo.

¿Demasiado trabajo? ¿Demasiados estímulos? ¿Demasiada información? ¿Demasiados pensamientos?

La Tierra nos invita a encontrar la justa medida.

Qi Gong para el Verano tardío

El Qi Gong es una práctica especialmente indicada para esta época del año porque nos ayuda a volver al cuerpo y a recuperar nuestro centro.

Una de las prácticas que recomiendo en este periodo es Zhan Zhuang, la meditación de pie.

Vista desde fuera, puede parecer que no estamos haciendo prácticamente nada. Simplemente permanecemos de pie, respiramos y llevamos la atención al cuerpo. Pero es precisamente esa aparente sencillez lo que la hace tan poderosa. En lugar de seguir proyectándonos hacia fuera, hacia la próxima tarea o hacia lo siguiente que tenemos que hacer, nos quedamos ahí.

Sentimos los pies en contacto con el suelo. Observamos la respiración. Dejamos que la atención se calme y vuelva a nosotras.

Durante esta estación también me gustan mucho los movimientos de torsión y en espiral. Masajean suavemente el centro del cuerpo, favorecen la digestión y ayudan a que el Qi circule.

Pero creo que también hacen algo muy bonito a otro nivel.

Mientras el cuerpo gira, se abre y vuelve al centro, esa mente llena de pensamientos y completamente “anudada” también puede empezar a soltarse.

Digerimos la comida. Digerimos el día. Digerimos lo que hemos vivido.

Y después dejamos que siga fluyendo.

Volver a nuestro centro

Quizás esta sea la lección más importante del Final del Verano.

El equilibrio no se alcanza de una vez para siempre. La vida seguirá cambiando y nosotras cambiaremos con ella.

La verdadera práctica consiste en aprender a reconocer cuándo nos hemos alejado demasiado de nuestro centro y saber cómo volver.

A veces necesitaremos descansar. Otras veces, movernos. A veces necesitaremos una comida nutritiva. Otras, simplemente apagar el ruido que nos rodea y permanecer de pie, en silencio, durante cinco minutos.

No tenemos que hacerlo perfectamente.

Solo tenemos que aprender a escucharnos.

Y quizás, antes de que llegue el otoño, el Final del Verano pueda regalarnos precisamente este espacio: tiempo para digerir lo que nos han traído los últimos meses, reconocer lo que ya no necesitamos y volver a nuestro centro antes de entrar en la siguiente estación.

Descubre conmigo la energía del Verano tardío

Si te gustaría experimentar todo esto y no limitarte a leerlo, en mi próxima masterclass dedicada a la energía del Verano tardío exploraremos juntas el elemento Tierra según la Medicina Tradicional China.

Veremos qué significa vivir en armonía con esta época de transición y practicaremos técnicas de Qi Gong para apoyar el Bazo y el Estómago, favorecer la libre circulación del Qi y recuperar esa sensación de estabilidad y conexión con nuestro centro que tanto necesitamos en los momentos de cambio.

Te espero en la masterclass dedicada a la Energía del Verano tardío.

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